México D.F. (Azteca Internet / azteca.com).- En el día de muertos se acostumbra a llevar ofrendas a los que nos dejaron, con la creencia de que al hacerlo, seguirán viviendo entre nosotros, trayéndo desde el más allá, las almas de nuestros familiares, amigos y conocidos, con la esperanza de que al terminar la noche, ellos vuelvan a descansar.
Pero, ¿qué pasa cuando los vivos, no dejamos ir en paz a nuestros seres queridos y nos obstinamos por hacer todo lo que sea por regresarlos? Esa es la historia de Erick y el señor Montenegro, de quien se cree, su alma aun ronda por el edificio esperando su ofrenda de día de muertos o por lo menos eso es... Lo que la gente cuenta.
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