México, D. F., 9 de julio de 2012 (azteca7.com). Lo apuñalaron y bebieron su sangre; un caso estremecedor el de la pareja Ruda, quienes en 2001 cometieron un asesinato que estremeció a Alemania.
"Estábamos sentados en el sofá y de pronto, Daniel se puso de pie. Golpeó con el Martillo a Frank. Mi cuchillo brillaba y escuche una voz que decía: "Apuñálale en el corazón". Entonces se lo clave. Vi una luz a su alrededor. Era su alma, que había salido del cuerpo. En ese momento recitamos una letanía satánica".
Era un 6 de julio de 2001, cuando Manuela Ruda de 23 años junto con su esposo Daniel invitaron a un compañero de trabajo a su casa (ubicado en Witten, Alemania), de nombre Frank Hackert. Una vez que el amigo llegó Daniel tomó un martillo y lo golpeó mientras que Manuela le dio 66 puñaladas ¿la razón? aún era desconocida.
La propia Manuela describió los detalles del brutal asesinato en el juicio más estremecedor de la historia, donde declaró que cuando Hackert murió, le grabaron en el pecho un pentagrama invertido: el símbolo del Diablo.

Esto no fue lo peor, los Ruda vaciaron la sangre de Hackert en un recipiente y la bebieron, a manera de un sacrifico donde los asesinos hicieron el amor dentro de un ataúd que Manuela utilizaba para dormir durante el día.
La madre de Manuela fue quien dio aviso a las autoridades tras recibir un mensaje de su hija que le pareció perturbador. Tres días depúes la policía encontró la escena de crimen y los Ruda fueron detenidos.
En la tenebrosa vivienda, se hallaron imitaciones de cráneos humanos, cuchillos y machetes colgados en las paredes y una colección de objetos de culto satánico. Además en el interior de la casa se encontró una lista en la cual figuraba 15 posibles víctimas.
En el juicio, Manuela, sostuvo que el asesinato era parte de las órdenes de Satán: "No fue un asesinato, sino una ejecución. Satán nos lo ordenó. Debíamos obedecer, Teníamos que matar. No podríamos ir al infierno a menos que lo hiciéramos". Y añadió "Queríamos asegurarnos de que la víctima sufriera".

Manuela fue sentenciada a trece años de prisión y su marido recibió una condena de quince.
Cabe destacar que después de diversas investigaciones del caso, se encontró que los asesinos se habían casado el 6 de junio (el 6 del sexto mes), y llevaron a cabo su sacrificio el 6 de julio. Estas fechas configuran una conocida cifra: 666, el número de la bestia en el Apocalipsis de San Juan.
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