México, D.F., 02 de julio de 2012 ( Azteca.com) La cultura de adopción de animales, sin duda es uno de los más grandes aportes al bienestar del mundo en general, es dar oportunidad a un ser que no tiene voz ni palabras para decirte lo que necesita y lo que puede hacer por ti.
Hace 4 años, una chica encontró a un perro en la calle con el hocico destruído, sangrando y con un sin fin de huesos rotos, lo llevo al veterinario, el proceso de curación no fue fácil, pero Turco sanó. La parte más complicada en la rehabilitación no fueron las heridas físicas, sino regresarle la confianza en las personas.
Turco fue amado, educado y cuidado como nunca antes, poco a poco confió. Una tarde un hombre se acercó y se presentó como parte del equipo de bomberos, dijo que Turco poseía grandes cualidades para ser un perro rescatista. La chica se mostró renuente pero aceptó que fuera entrenado.
Durante dos años Turco demostró ser el mejor del grupo, aprendió a encontrar personas en menos de minuto y medio. Al equipo de bomberos lo mandaron a Haití, y Turco brilló con su presencia, devolvió la esperanza a familias en penumbras, encontró a un niño de 2 años que estuvo sepultado durante 3 días, el equipo reportó a 20 personas rescatadas, 18 de ellas fueron halladas por el valiente labrador.
Esta es la historia de un perro común y corriente que se convirtió en un héroe, historias de entrega lucha y superación, no hay obstáculos que puedan detener a un espíritu guerrero, el único obstáculo puedes ser tú si no le das la oportunidad.
Hoy día, Turco sigue entrenando a la espera de una nueva misión.
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