México D.F. 11 de julio de 2012.- (Ventaneando/azteca.com) Mientras el público disfruta sin parpadear de su talento y habilidad, los artistas circenses desafían el peligro e incluso la muerte. Detrás de esos rostros concentrados acechan el miedo y la adrenalina.
Pero los tragos amargos de la vida en el circo no terminan ahí, la idea de tener estabilidad con una familia tradicional se pierden dentro de su constante ir y venir.
Sin embargo el precio de este sacrificio se ve recompensado con proezas dignas de héroes y sueños alcanzados que Ventaneando mostrará en la siguiente entrega.
Más adelante no te pierdas aquí el video con las imágenes.
Síguenos en Twitter: @Ventaneando